sábado, 7 de mayo de 2016

El Parnaso - Contado por Eurínome

Concebido por Cleodora y Poseidon , Parnaso era el primer oráculo de Delfos, que dio nombre a dicho monte, ahí habitaban las mas idionisiacas musas, pero ahora es nuestra morada, vestida de caliza y bauxita, como lucía en sus orígenes.
El Parnaso nos brinda todo lo que queremos, su vista panorámica de hierva fresca, cultivos de viñedos y cebada, llenan nuestro espíritu de magnanimidad, por las noches se pueden ver todas las constelaciones, y los ojos de Domenico brillan, irradiando toda su pureza, siempre le digo que es la pintura mas perfecta, iluso aquel que intente representarlo.
¡Santo sea nuestro Parnaso, eterno Jardín de las Delicias! ¡Nuestra hermosa proporción áurea! la gota de neoclasicismo para la realidad.
El Parnaso se siente como el amor que mueve el Sol y las estrellas. Es límpido y melifluo como el alma de un picaflor o un querubín. Vivo como tormenta de Velázquez. Eleva el ánima como la Suite de Bach no1.
Todas estas pasiones, contemplan nuestras mentes,¡estamos movimos por pasiones! enteramente dichosos.

martes, 5 de abril de 2016

Declaración de Michel Mourre (escrita por Serge Berna)

Hoy, Domingo de Pascua en el Año Santo,
aquí, en la insigne Basílica de Notre-Dame de París,
yo acuso
a la Iglesia Católica Universal del mortal desvío de nuestra fuerza viviente
en favor de un cielo vacío;
yo acuso
a la Iglesia Católica de estafadora;
yo acuso
a la Iglesia Católica de infectar el mundo con su moral muerta;
de ser el virus del Occidente putrefacto.
Y en verdad yo os digo: Dios ha muerto.
Vomitamos el hedor agonizante de sus oraciones,
porque sus oraciones han sido el humo grasiento sobre los campos de batalla de nuestra Europa.
Crucemos este desierto trágico y exaltemos esta tierra donde Dios ha muerto,
y labrad de nuevo la tierra con vuestras manos desnudas,
vuestras manos orgullosas,
vuestras manos impías.
Hoy, Domingo de Pascua en el Año Santo,
aquí, en la insigne Basílica de Notre-Dame de París,
proclamamos la muerte de Cristo-Dios, para que al fin el Hombre pueda vivir.
                 9 de abril de 1950 (día de Pascua) durante una misa en la Catedral de Notre Dame de París.

viernes, 11 de marzo de 2016

El despertar del Opiáceo

A Fabricio
Un ser surgió del arroyo
extraña cabeza pútrida
como si fuese barnizada
con tinta de moras.
Pegada a su piel mortecina
tenía algunas hojas de algas
y un poco de barro fresco.
Abrió sus parpados y sus labios
muy lentamente
dejando ver unas formas esféricas
de color verde musgo
hasta llegar
a los tallos
y ver con claridad tres hermosas
amapolas.
¡El flâneur perdido! ¡El boticario solitario!
¡Pero con qué gracia levita del arroyo!

jueves, 10 de marzo de 2016

Emiliani

Emiliani se encontraba en el bar donde iba cuando se sentía pequeña
pero cómoda, absorta de los tristongos que la rodeaban
lo admite, ella también tiene cara de orto
pero esos idiotas... se las ingenian para andar mal, siempre
viven creyendo que todo es poesía y se nutren de ese pensamiento
para camuflar su estupidez.
¡asshhh!
Ni al dadaísmo le caen bien esos infelices.
Su barcito,
(el que esta por Yrigoyen casi Rioja)
tiene luces embotelladas
suelen ir violinistas gritonas
burgueses descompuestos
estrafalarios exquisitos
mozos tranquilos y no lugareños
y demás gentuzas.
Le gusta disecar hojas
mientras se dopa de elixir ámbar y fresco.
Una noche, fue al barsucho al que todos iban
dijo que quería ir a probar suerte
por ahí se equivocaba y resulta que el bar de todos, si estaba bueno.
"La Pequeña Pizarnick"
Lugar oscuro, luces dicroicas y amarillas en las columnas
en el medio, luces con pantallas cuadradas
mezas redondas de vidrio, con patas de metal
sillas, un poco mas bajas que los hombros para apoyar los brazos.
La carta era una perfecta colección de todo lo que busca el borracho por selección:
vinos de Alsacia, Fuller, Amaretto, Strega, Licor de Orujo, Absenta, Akvavit, Cointreau, Bodegas, Callia, DiSaronno, Plum Dew, Antares, Calvados, los Johnnie Walker, Aguamiel, Moutai, vinos San Felipe y el infaltable Amargo Obrero
Todos estaban presentes, algunos los conocía y a otros... ni la mas pálida idea.
Las trillizas de Opalina, siempre vistosas por su belleza estaban en una mesa aparte, cercanas a ellas estaba Diego, un pobre infeliz con un pincel clavado en el ojo. En la barra estaba don Jacinto, su vecino, un señor agradable que se fabrica su propia mermelada de pomelo, junto a él, el viejo Caronte, aparentemente disfrutando de su whisky. Los hermanos Prokopiuk estaban en un rincón, con las ropas raídas, con algunos moretones, no apartaban la vista de la mesa, la cual tenía unos dibujos y planos, se pegaron un susto cuando apareció Scappini, pero se miraron cómplices al ver que traía un oporto. En otra mesa, estaban Felipe y Fibo riéndose a carcajadas y derramando café por todos lados.
Cuando se percata, Emiliani ve a Rojo detrás de ella, con una sonrisa.
- Eh te ves distraída... sigues siendo tan observadora como siempre- Dijo el.






viernes, 26 de febrero de 2016

La de ojos blancos

Su piel cetrina, resquebrajada, se estaba destrozando como su alma, corrompida.
Temblaba y dirigía su mirada en ningún lugar, sus manos parasitarias, no paraban de moverse. Pero su voz, su voz era lo que mas te destrozaba, era una voz muy áspera, adolorida, decía que había muerto su hijo.
Habían matado al chico, sin piedad, descuartizándolo como quien corta a un pollo, o se diseca un sapo. La mujer, desesperada tocaba en todas las puertas del barrio, gritando ¡Mataron a mi hijo!
La palidez y los labios secos de aquella mujer espantaban a todos. Como si ella también hubiera muerto, perdida en todas las tristezas. Como un árbol seco, quedó silenciada.

jueves, 18 de febrero de 2016

Nosocomio

I
La habitación que parecía tan silenciosa y reconfortante, de pronto se volvió ajetreada y ruidosa. La habitación era de pisos de manteca, tejado de vidrio, paredes opalinas, el ajetreo era cada vez mas ensordecedor, la gente discutía y se quejaba fastuosamente, otros solo esperaban en silencio a que llegue la hora de la condena, o por lo menos así eran sus caras angustiosas.
El mas reflexivo era un viejito de lentes circulares, que miraba a todos con una extraña tristeza como si supiera el destino de cada uno de los que estábamos ahí, de pasos seguros pero sigilosos, su acompañante, también una vieja, era diametralmente opuesto, tenía un gesto como de oler mierda, y cada 5 minutos se tapaba los oídos, como si el mas mínimo ruido le zumbara incontroláblemente en su cabeza (hay un sujeto pestilente que esta parado enfrente de mi desde que comencé el relato)
Hay una mujer retoño con la alegría e inocencia de un arco iris, que no para de temblar, me exaspera.
Le llego el turno al viejito y su acompañante maloliente, espero que les vaya bien.
En el extraño comité no falta nadie, también hay dos muchachitas que no paran de reírse, enseñando sus dientes blanquesinos, cuales margaritas.
(El sujeto pestilente se acaba de ir)
Llego mi turno.

II
El doctor, un tipo insoportable de pocas palabras, ah pero no crean que no me gusta la gente así, para nada, sino que en el caso de los médicos es necesario que te hable y claramente por cierto, para que a uno no le quede dudas, y sepa bien si esta salvado o condenado, a excepción de todos los médicos, este no es así. En fin, este tipo después de mirar 3 horas los resultados del estudio que me hice el mes pasado, dice secamente, gastritis crónica. Ya tenía una idea de lo que sería eso, porque me lo había advertido, pero supongo que la sordera del momento provocado por el miedo, me llevo a preguntar, ¿qué es eso? -Que es de por vida, te vas a tener que cuidar de por vida - Condeno él. Y eso por si no saben, es nada de panchos y hamburguesas en la pancheria del puerto a la salida o entrada de un recital, y mucho menos ponerles ají bien picante como frecuento hacerlo, nada de catar birras sin saber catar birras (también se aplican para los vinos) nada de las cositas dulce que son las únicas cosas que me salen mas o menos bien en la cosina, como los bizcochuelos, scones y chipacitos, ya que todos llevan manteca y por supuesto nada de café todos los días y ni pensar en repetir esos días de 20 tazas de café los días que llueve, esta parte es la que mas me dolió, y me sigue doliendo, puntualmente porque hace poco se compro un frasco de 170g de café Dolca, para batir, el grumosito, así si, también me duele el bolsillo, en tiempos de crisis uno no esta para joda.




Esto cuento/relato/ficción/realidad, no tiene moraleja ni es bello estéticamente ni nada, pero si hay algo que encuentro productivo es contar mis desgracias, no tan personales, espero que se ría o se angustie lo que sea.


martes, 9 de febrero de 2016

Sinopsis de un mal día

Los ojos me pesan, las manos y los labios me tiemblan me siento borrosa y confundida por mi estado, como si fuese una boceto de algo que jamás se pintó. Las piernas no me responden muy bien, siento como si fuera que una manga de borrachos estuvieran peleando en mis tripas, algunos cogen sin parar, otros se cagan a trompadas, hay algunos muertos, y hay un par que bofean como si nada (ya debo tener la piel amarilla) me pregunto que me habrá pasado ¿comí algo que no me cayó bien? (los panchos de anoche estuvieron bueno y los teres, refrescantes) mi viejo culpa a mi estilo de vida, "vivir de noche y dormir de día no es vida " capas tenga razón (la cajeta, mi mano derecha empezó a temblar de nuevo) y bueno hace mucho no estaba enferma, no es que lo extrañe ni nada, pero ya era raro que nada me este haciendo concha.
Estoy como el culo, si, me caí en el baño y todavía me duele el marote (pasaron 20, ponele 30 minutos de eso) y no tengo ni idea de como llegue a mi cama de nuevo (escena desaparecida). De todas formas e estado en peores situaciones, al menos esta vez puedo escribir algo, cosa que extrañaba.