miércoles, 26 de agosto de 2015

Fibo

Fibo es un pequeño lungo
que vive al lado de la casa de Rojo
a Fibo le gusta el chocolate
a las 5 de la tarde.
Y a las 6 esta en el patio
se acuesta en el césped
y mira a los pájaros volar
o alguna que otra mariposa hurgando por ahí
y las nubes con sus misteriosas formas paranoicas.
Todo lo anota en su cuaderno azul.
-06:05:Aleros junto al rinoceronte
-06:09: Conejos.
-06:13: Colibríes junto a las margaritas.
Fibo es todo un naturalista.
Anarquista.
Y cree, fervientemente, en el mundo paralelo.
Come manzanas.
Toma té en hebras.
Le encanta Chéjov.






Amapola Sanguínea

Te vistes de fúnebre violáceo.
Demacrada.
Pero fuiste tan vivaz,
y ahora ni tu fino tallo verde
conserva su tono.
Das tanta pena querida,
que Poe llora conmigo.
Pero no importa,
alimentas al fatigador de armonía.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Comensales en Café Martínez

Luces a lo Turner.
El Irlandés estaba mas suave
que otras veces en Gino.
Tenía crema excesiva, un postre.
El chocolate del fondo complementaba al whisky.
Tres etapas que perduraban.
Italiano, equilibrado, pero se inclinaba mas a lo dulce.
Crema delicada.
Cuerpo, suave.
Conciso.
Colombia, ácido
para cuando te sientas amargo.
Crema, justa.
Aroma, perfecto.
Moka, cuerpo constante
aroma suave que lo remplaza con el reconfortante
gusto melindroso, pero no tanto para mi gusto.
Los cafés doparon así, unos mas que otros, la nefasta rutina,
de cada degustante.
Los bocaditos no acompañaron a nadie. A excepción del Italiano.
Tazas correctas, sillas de madera.
Lugar que sabe complementar cosas (claro, tachando a los insulsos bocaditos)
Atención de mierda.

Lugar al que vendría todas las mañanas.


lunes, 17 de agosto de 2015

Por Rojo

Estaba en el banco
de la plaza "Relojes"
junto a mi, un sujeto
que olía a galletitas, era viejo.
Comía mermelada de pomelo
y hablaba sobre ciencias exactas
en esta ocasión toco un tema
que me interesó bastante.
la serie Fibonacci
Ojo! no lo conozco al lungo1 este
pero casi siempre he querido hablarle,
la falta de osadía
y mi orgullo por la misantropía
supongo que me lo impiden.

1)Lungo: Habitante de Delos



Café Espresso

Espuma suave, pero permanente.
Marrón delicado, con pizcas de chocolate.
Amargo, rastro ácido/dulce.
Y en la mitad para sorpresa del degustante todavía estaban
los vestigios del chocolate.
Llevando al observador a otros cosmos.
Para finalizar un pedacito de cielo, transportó a los viajeros a otra era.




El patio de Vero

Esos patios tranquilos son los
que hacen que sea un ente sereno, eterno.
Donde mi alma perturbada puede estar en paz
con vos, mi fiel compañera de siempre
aquella con la que jamas me canso de estar
en el jardín de mi vida.
Donde flores de rojos violentos,
mas que amapolas sanguíneas,
cubren mi pesar.
En el mismo patio también
se tratan problemáticas de toda índole,
acá somos nosotras mismas,
a veces hablando como desdichadas
otras, como todo Ent, siendo felices,
siempre con una extensión,
pucho
café
o té.
Agregando armonía al mismísimo Kandinsky.


domingo, 16 de agosto de 2015

Un café

La espuma mas deliciosa que pueda haber,
casi nunca pasa, debe ser porque
no hay muchos que se preocupan tanto
en hacer un buen café.
Este gesto lo remarcaría, siempre.
El mas completo.
La primera impresión,
amargo,
del bueno. Sin pedir permiso
se vuelve dulce,
pero no invasivo.
Cuerpo, estándar.
Honesto.
Complaciendo así a cualquier antipático de mierda.
Una perfección de la que satisface al mortal.
Ni Cocteau imaginaría
este onírico mundo melifluo,
que te deja el café de mi pequeña bestia ensangrentada.

viernes, 14 de agosto de 2015

Gino

La espero después de tanto, en el café de siempre. En una incómoda silla de mierda.
Las cosas han cambiado.
El mozo nuevo no es eficiente.
Hay sillas blancas de metal, de cantina. Otras de maderas con el logo de la rebajada y conocida, birra de mierda, Miller.
Mi Café se volvió cheto, jovial, familiero, claro, porque el café es tan sociable, no?
Ahora familias de las peores jetas empolvadas vienen, sabía que a la mañana se llenaba de ejecutivos, pero, ¡¿essto?!
Pusieron espejos grandes y vistosos para las famosas autofoto de esta era.
Ay! y hasta la carta cambió su aspecto oscuro, quitaron algunos cafés... quién sera la mente hermosamente comercial de esto? Porque me gustaría conocerlo, para escupirle.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Pequeña confesión

Piel de lienzo sin imprimación
a ti te dedicaría todos lo versos de mi vida.
Si, sos el sátiro de mis pesadillas y estoy segura
que a ti me entregaría y elegiría miles de veces.
Toda mi vida, sintiéndome sola y vacía. Un vacío 
existencial mas amargo que cualquier dolor. Vos
cambiaste todo eso, en vos encuentro
todo lo que quiero, todo lo que amo.
Esto se parece mucho al amor de Anaïs Nin
y Artaud, la diferencia es que no es solo un amor literario,
sino también humano, y de la forma mas vulgar, carnal, pasional,
si, sos mucho mas que un café.
También te amo.

lunes, 10 de agosto de 2015

Felipe

Felipe es un pequeño lungo
de entre 13 y 17.
A la tarde siempre va a
la plaza "Antares"
a mirar el cielo rubicundo
encantado por lo isomorfo.
Felipe es mudo
menudito
desgarbado
en ocasiones un tanto solapado
tiene mirada seria
y rasgos de maniático.
Es un Modigliani.
Fuma Parliament.
Y su sueño es vivir en una película de Cocteau.
Escribe sobre pasajes oníricos
que albergan en lo mas recóndito
de su mente.
Le gusta dibujar a la gente de la plaza
en movimiento.
Mientras mira los relojes de bolsillo
colgados en el muro verde junto al
pequeño estante de las canelas, piensa:
¿El mismo tiempo en que chocan
los engranajes serán los mismos de los martillos del
piano de cola si se tocara sin parar?
O también suele ir al bar-café
"La pequeña Pizarnik"
a llevar cuenta de los borrachos
y sus comentarios. Como aquella vez
que vio a dos tipos de renombre
que entraban a cagarse a piñas:
-Como forense he visto muchas pestes,
pero vos, VOS, sos la deshumanización en persona,
la peor concha podrida del mundo.
Claro el otro se encolerizó y le metió alta trompada.
Pero para entonces lo único
que hizo el pobre fue tomar un sorvito
de su vasito de whisky.
Felipe vivía de las andanzas de los demás.

Milo

Fue un hermoso día para Milo en la Ciudad de la Nostalgia, el sol brillo más que nunca, todo fue luz, todo le salió bien, preparo un lemon pie exquisito, y todos los ciudadanos “nostalgos” [1] lo saludaron amigablemente, todos parecían ser felices ese día, todo parecía ir bien. ¿Y es que en los sueños de un loco deprimido todo funciona bien para él, verdad? Milo no lo anticipó, tampoco quería detenerlo, pues solo se dispuso a disfrutar del sueño, hermosa pero engañosa ilusión. Siempre le habían advertido que soñar es muy peligroso, y no servía de nada, pero a él le parecía todo lo contrario, le encantaba soñar despierto, tener deseos y anhelos, pues que mejor que eso, él decía que no tenía sentido la existencia si no nos atrevemos a soñar, claro, jamás lo dijo en voz alta, pues tendría problemas de ser así, ya que los nostalgos lo tomarían  por raro y lo exiliarían a la Ciudad de la Perdición, donde todo era horrible, sus habitantes estaban locos, esquizofrénicos, parece excitante al oírlo, pero no era así, era una ciudad maldita, condenada a la muerte, locura y depravación, pues allí estaban los desechos de la antigua sociedad.

Por Providencia le sucedió algo asombroso, algo que jamás creyó que le podría ocurrir, por un momento se asustó, pues ese era unas de las pocas cosas a las que los nostalgos sobrevivían, y eso que todos los nostalgos fuman, además de los deportes extremos que a los nostalgos tanto les gustan, además de todo, de la vida melancólica e insana que llevaba, no, esto fue peor, mucho peor y aterrador.
Conoció a María Nostalgia, la más hermosa y excéntrica mujer que había conocido, era la mujer de sus sueños, era la musa perfecta para cualquier poeta, como él, claro entablar una conversación con ella no fue fácil, ya que ella no era nada accesible. A Milo poco le importaba, pues estaba dispuesto a esperar lo necesario para estar con ella.
Y ciertamente un buen día, ya cansada de que le pidiera para salir, tuvo que aceptarlo, para sorpresa de la joven, él le agradaba, tanto que se casaron, sus demonios se convirtieron en ángeles y Milo dejo de soñar despierto pues tenía todo lo que alguna vez espero. Amor






[1] Nostalgos: habitantes de la Ciudad de la Nostalgia.

-

Postergar el alma
para apreciar el paisaje.
reconocer el entorno,
para escribirlo con pureza.
ser un ente
por el medio.
ensimismarse
con detalles.
odiar como el tiempo corre,
con los días soleados.
besar tu cuello mientras besas el mio.
hacer café en la lluvia.
burlarse de Turner
por no poder ser mejor.
asquearse frente al afecto
por no poder hacerlo.
vivir en la monotonía
de los pensamientos inhumanos.
querer hacer cosas
que no están a mi alcance.
odiar la confusión
pero alegrarse de vivir en el.
que los sonidos te harten.
que la gente te limite.
que te gusten los limones
y no los mangos.
que las ventanas
estén casi siempre rotas
y lejanas.